El contrato de Judas, pt. 2 - La Desesperación del Traidor

Todos mis esfuerzos por mantener con vida y en actividad a Iszie hasta el último día que la tenga han sido inútiles, el manejar todos los días la va acabando poco a poco y la decisión a tomar era la más obvia... Hacer el cambio y traer al Impostor... Todo el cambio fue como un ritual que pedí realizar yo solo, después de todo, trataba de cumplir mi promesa: mantenerme a su lado el mayor tiempo posible... El día de ayer tuve que hacerle una limpieza interior, muchas cosas me vinieron a la mente con cada pieza rota que levanté o con cada tornillo que ajusté... Para salvar su esencia le quité el estéreo con mis propias manos, algo que no disfruté para nada, pero como todo lo anterior era algo que debía hacer. Ya que estaba "casi como nueva" la lleve a pasear, nuestro último paseo tranquilo atravesando Xalapa y fue como en sus mejores días, el motor comenzó a funcionar como es debido (corría como flotando) e incluso, y solo por esta ocasión, me di el lujo de correr unos 30 km/h por sobre el límite de velocidad (si alguna persona relacionada con el departamento de tránsito de la ciudad esta leyendo esto, lo anterior es mentira ^.^). Hoy amaneció con el humor de siempre, como si se resistiera a que la cambiara (quien sabe, se le pudo haber pegado algo de mi "encantadora" personalidad), pero cuando logramos hacerla reaccionar, y con todo el dolor de mi corazón, la llevé a un alojamiento donde aún puedo visitarla, una especie de prisión al aire libre donde Isz esperará tranquilamente a que llegue el fin... Y yo andaré a partir de hoy paseándome en otro vehículo, tratando de callar la voz en mi cabeza que no para de llamarme TRAIDOR... Quisiera que hubiera otra forma, pero no la hay, es el precio que debo pagar...

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