Melancolía Climática…

Me encanta la neblina... quizá porque aquí es algo bastante común, pero en muchos de mis recuerdos de otros tiempos hay neblina... a partir de cierta época me hice aficionado a las caminatas en la neblina, a sentir la brisa fría en el rostro, a caminar sin rumbo fijo mientras el camino se revela a cada paso... todo inició por la sirena de la nieve, por mi necesidad de comprender lo que pasaba, por mi necesidad de no quedarme sentado... después fue por la decepción, por el descubrimiento del espejismo, por la necesidad de sanar... entonces vino la decisión: dejar las tonterías y las vueltas, e ir a donde realmente debía ir... hacia ti... y todo parecía ir muy bien ¿no?, las salidas, las llamadas, las sonrisas, la tensión de querernos y no decirlo... pero llegó ese triste invierno, cuando te fuiste, y solo se quedó la neblina... y me envolvió, entonces caminé, te busqué, te extrañé, y tomé el gusto por la neblina y las caminatas... dos veces más llegó el invierno con su neblina, las caminatas y la melancolía, pero tú no... hasta que llegó ese invierno sin neblina cuando regresaste y te llevaste la mitad de "la bomba de sangre" de mi pecho... han pasado los años y han pasado varias cosas entre nosotros, y yo aún conservo el gusto por caminar en la neblina... con estos días y noches en los que la lluvia y la neblina vienen de la mano, me lleno de melancolía... y conforme se acerca el invierno, más me vuelvo como un niño, y espero ansioso el día... espero ansioso poder encontrarte en la neblina...


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