La infamia esta de todos los años…

Y sí… hemos llegado otra vez a este horrendo día (no hace falta decirles que día es, verdad?) y como cada año, mis amigos me insistieron en que hiciera algo para festejar… a mi parecer era ya muy difícil superar las fiestas de Mario y LA fiesta de Rafa, sumando a esto mi ya no tan reciente situación y a la coincidencia (mal planeada de mi parte) de las fechas, no me daban muchas ganas de hacer algo ese día… y efectivamente no lo hice… me convencieron de organizar algo un día antes y que nos diera la media noche para felicitarme… así que, bajo la autoexcusa de festejar el cumpleaños de mi compadre, hice una reservación y comencé a invitar a amigos a que nos viéramos en un lugar que está en la calle de Barragán (la que baja atrás del palacio de gobierno), el lugar es una galería (y con eso deberían deducir el nombre) y restaurant, con música en vivo… un excelente lugar para ir en grupo o en pareja… al principio de la noche me encontré yo solo en una mesa reservada para 17 personas, contemplándome a mi mismo y a las botellas de la pared… Poco a poco comenzaron a llegar los invitados y la noche comenzó a tomar ambiente, y debo admitir que realmente me hicieron pasar un buen rato… A la siguiente mañana, la mañana infame, logré escabullirme un poco al fingir estar dormido y evitar las felicitaciones telefónicas… pasado el desayuno, me preparé para salir de mi casa y escaparme del mundo… cosa que, después de años de anhelar, finalmente se me concedió… pero gracias a la fecha, fue un día completamente distinto de lo que había planeado… sí logré desaparecerme del mundo, ignorarlos a todos y dedicarme el día enteramente a mi mismo… caminé como pocas veces lo he hecho, di vueltas sin rumbo por las calles del centro de la ciudad para tratar de despejarme, caminé como solía hacerlo hace tiempo… caminé para pensar, caminé para adelantarme a mis propios pensamientos, caminé para tratar de alcanza mi paz… y esta me esquivaba, me evitaba, huía de mí… solo había una idea en mi cabeza… una palabra… un nombre… Fui al ágora de la ciudad a ver una exposición de pintura, y no té que habría una función de cine para la cual compre un boleto… salí al parque a hacer tiempo, mientras observaba un espectáculo callejero, para después dirigirme a comer a mi restaurante japonés favorito… esa comida solitaria tuvo un efecto inesperado en mi estado de ánimo, de alguna forma me hizo sentir más tranquilo… regresé al parque a contemplar la vista desde el mirador, mientras esperaba a que iniciara la función de cine… al entrar, noté que la cantidad de personas era mínima (éramos unas 10 personas) y busqué el lugar más alejado del resto… al comenzar la película, noté el error que había cometido, se trataba de una película mexicana con una trama política, que me mantuvo entretenido pero no interesado… al salir, me dirigí a la Pinacoteca Diego Rivera a ver otra exposición de pintura y después a un café cercano por una taza idem para tratar de relajar mis nervios… y ahí vi mi celular, vi la llamada y la devolví… algo que quizá no debí hacer, porque supongo que solo eché a perder más las cosas, no? debí decir lo que quería decir… debí decir muchas cosas… y finalmente, habiendo terminado la tarde y entrado la noche, regresé a mi casa con una sensación de agridulce… este era el día que yo deseaba tener, tal como yo lo deseaba… y, sin embargo, no fue lo que yo esperaba… quizá porque no pasé el día que yo esperaba, con quien yo esperaba… ya veremos, quizá, el próximo año…

     

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