Estaba yo parado afuera de la casa de Mario, esperando a que me dejaran entrar, cuando apareció un gato… sin haberme visto jamás, se acercó a mí, se restregó contra mis piernas (dos veces) y se echó a mis pies, como si me conociera o como si le hubiera caído muy bien a la primera
Quién dice que no tengo magnetismo animal? ñ___n


No hay comentarios:
Publicar un comentario