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Puufff! finalmente, la última narración pendiente... y la más extrema de todas... como ya lo había comentado, estamos en esa época del año donde medio mundo cumple años, esta época comenzó el 12 de Agosto con el cumpleaños de Mario (con quien no pudimos festejar en su día por ser un martes) y abarca también el cumpleaños de Rafa (con quien tampoco pudimos festejar en su día, el 25 de Agosto, por ser un lunes), por lo cual teníamos planeado hacer una de nuestras ya famosas parrilladas para una tranquila tarde de domingo... peeeeeeero, hubo algo que hizo "variar" nuestros planes... Rafa organizó una reunión en un lugar de esta ciudad (ya saben, nada de publicidad... pero el nombre suena a ermitaña) donde hay un ambiente retro-roquero muy bueno... todo comenzó muy bien, un poco de pisto, algo de cenar, buena plática... hasta que comenzaron a aparecer los tequilas y todo se nos fue al carajo... hubo un imbécil que comenzó a servir caballitos de tequila, y no tuvo (y jamás ha tenido) noción de los límites (servía y servía, sin detenerse y sin dar tiempo para descansar) y hubo otro (yo), aún mas imbécil, que le seguía el jueguito alegremente, y en cada servida pedía que se le sirviera a los demás y se los tomaba de un solo golpe... todo se salió de control... de pronto el festejado principal dejo de tener coordinación y tuvimos que sacarlo del lugar... el que servía los tragos se desapareció para irse a dormir a su coche (porque "el humo del cigarro lo mareo" ¬___¬)... al festejado lo llevamos a su casa en una caravana de dos coches (el suyo, manejado por Mario, al frente y yo los seguía en el mío), pero al llegar a su casa, yo comencé a sentirme "menos disponible" por lo que cedí el control de mi coche... y a partir de ahí recuerdo pocas cosas... fuimos a pagar (aunque la cuenta ya había sido pagada), llegué a mi casa, a dormir sentado (debido a mi "situación")...
Al otro día, vinieron las consecuencias... una bonita cruda, sueño, cansancio... y algo que a nadie le gustaría enfrentar: un "desorden estomacal" en mi coche, proveniente de mi propio estómago... algo horripilante, nauseabundo (que irónico, no?) y difícil de "tratar"... así que armado con bolsas, agua, limpiadores y cepillos me di a la tarea de limpiar en su totalidad mi coche (poniendo especial énfasis en "eso"), que era por si misma una tarea difícil e incómoda, lo fué aún más tomando en cuenta mi "condición" y el calor que se sentía ese domingo... tardé algo así como 4 horas, pero finalmente el coche quedo presentable, aunque le quedaba un dejo de ese maldito aroma a culpa... Al terminar con ese martirio, me prepare para la susodicha parrillada donde todos comparamos notas y opiniones con respecto al día anterior, compramos víveres, cocinamos, hicimos fuego, asamos la comida y disfrutamos de la tarde-noche mientras tratábamos de reponernos de la decadencia de la madrugada anterior... Comimos hasta hartarnos, reposamos, nos reímos y nos retiramos a nuestras casas a tratar de descansar para el lunes...
Quizá, viéndolo desde cierto ángulo, podría decir que todo esto valió la pena... nos divertimos (al principio y al otro día) y tenemos unas excelentes anécdotas al respecto... pero es una experiencia que espero no vivir NUNCA jamás en la vida... la próxima fiesta espero llegar tranquilamente a mi casa a dormir en mi cama y al otro día no tener ningún arrepentimiento... Aunque nunca se sabe... Nuevamente, felicidades a Mario y a Rafa por sus respectivos cumpleaños...
Y así, mis niños, terminamos con este ciclo de narraciones pendientes... Espero que lo hayan disfrutado... y esperemos que no tenga que volverlo a abrir, pero nunca se sabe...
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